21 enero 2015

¡La historia nos convirtió en hombres!

-Ostia tío..mira a esa..
-......
-¿La viste?
-.....
¿La viste o no la viste?
-....

La masculinidad hegemónica en la sociedad, está basada en la fuerza, la valentía, la competición, la seguridad, no mostrar afecto ni miedo, “los hombres no lloran” y el rechazo a lo femenino. No solamente mostramos violencia contra lo femenino, si no contra nosotros mismos. Esa violencia masculina va acompañada además de falta de comunicación. No solemos expresar sentimientos, y en la mayoría de las veces expresamos silencios. Estos silencios son el realidad debilidades y vulnerabilidad, pero de esta forma lxs demás pueden equivocarse al interpretar estos silencios. De esta forma podemos aprovechar esa equivocación como un mecanismo más de control personal y social.

Como hombres, la sociedad en la que nacemos nos carga de unos privilegios, y tenemos que darnos cuenta de que los tenemos, y que además tenemos que cuestionarlos, ya que en cualquier momento somos potenciales sujetos de uso de esos privilegios. Considerando el anarquismo como una lucha contra la dominación, es imprescindible reconocer que la dominación de Género existe y que es un eje de opresión a destruir tan importante como cualquier otro. En los movimientos sociales es triste reconocer como se producen a diario actitudes sexistas (se infravalora a compañeras, se considera que son prolongaciones de sus parejas, se las invisibiliza, se las responsabiliza de organizar cualquier tarea o actividad que sólo tenga que ver con la lucha antipatriarcal, no se actúa ante una agresión, se producen burlas o se duda de los hechos,cuestionando siempre a la persona agredida etc) Este juicio de valor sobre si la mujer agredida pretendía o no defenderse, o la “solidaridad” con el compañero “equivocado y arrepentido”o los casos de humor machista del compañero “concienciado y sensibilizado, pero gracioso” son ejemplos claros de que el discurso patriarcal puede ser reproducido por compañeros y por compañeras en ambientes libertarios. Cuando se tiene el privilegio (yo como hombre lo tengo) de no sentirte agredida por tus propios compañeros de lucha, puedes permitirte hacer bromas sobre el tema.”Entre broma y broma, la verdad asoma”. No nos hace antiautoritarixs decir que lo somos sino serlo, y para serlo tenemos que eliminar todo resquicio de opresión que nos enseñan desde que nacemos.

Volviendo a los hombres, nuestra masculinidad(desde la hegemónica hasta otras más diversas) es mayoritariamente formada en la infancia y la adolescencia, a través de “agentes socializadores” como puede ser la familia, la escuela, el lenguaje, los medios de comunicación o las religiones. En casa, nos enseñan unas actitudes, nos marcan unos colores apropiados y unos juegos y juguetes masculinos. Nos educan en un mundo masculino con un lenguaje masculino y nos señalan unos limites de los que no debemos salirnos. Si somos más sensibles seremos afeminados, si no somos desenvueltos no seremos seguros de nosotros mismos, y si somos prudentes seremos cobardes.


Nos dejaron sin espontaneidad, nos obligaron a ruborizarnos ante cosas que nos encantaban, no nos dejaron explorar sin límites. Nos adaptaron nuestra sexualidad al cuerpo con el que nacimos. Y lo peor es que nos enseñan a castigarnos, además de la obligada violencia ejercida sobre la mujer. “Las heridas que más me duelen me las hice yo. ”Así definiría los efectos de la educación patriarcal sobre mi mismo. No quiero ni imaginarme los efectos sobre las demás.


Creo que debemos definir el enemigo, aunque sea parte de nosotros, crear espacios de debate para identificar todo aquello que llevamos dentro y no nos gusta y reinventar nuestro trato con nuestro cuerpo, nuestros gustos, sentimientos, compartir la verdadera libertad y reinventar también el amor y la forma de relacionarnos con el resto de las personas. Este artículo trata de la perspectiva de un hombre, sin ninguna intención en meter sus manos en la lucha feminista. Los hombres tenemos que abordar nuestras propias cuestiones referentes al Género, bastante masculina es la sociedad como para pretender abordar la emancipación femenina, y mucho menos de creer que esa emancipación es posible desde una sociedad patriarcal. Es inútil que se construya una autonomía feminista desde un mundo masculino. No queremos seguir proclamando una igualdad excluyente (ni si quiera la igualdad!!)
Este artículo va dedicado a los hombres que hicieron de la vida algo hermoso y a todas las mujeres que alguna vez gritaron : MACHETE AL MACHOTE!


 Gracias fotógrafa por tu ayuda.