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21 enero 2015

¡La historia nos convirtió en hombres!

-Ostia tío..mira a esa..
-......
-¿La viste?
-.....
¿La viste o no la viste?
-....

La masculinidad hegemónica en la sociedad, está basada en la fuerza, la valentía, la competición, la seguridad, no mostrar afecto ni miedo, “los hombres no lloran” y el rechazo a lo femenino. No solamente mostramos violencia contra lo femenino, si no contra nosotros mismos. Esa violencia masculina va acompañada además de falta de comunicación. No solemos expresar sentimientos, y en la mayoría de las veces expresamos silencios. Estos silencios son el realidad debilidades y vulnerabilidad, pero de esta forma lxs demás pueden equivocarse al interpretar estos silencios. De esta forma podemos aprovechar esa equivocación como un mecanismo más de control personal y social.

Como hombres, la sociedad en la que nacemos nos carga de unos privilegios, y tenemos que darnos cuenta de que los tenemos, y que además tenemos que cuestionarlos, ya que en cualquier momento somos potenciales sujetos de uso de esos privilegios. Considerando el anarquismo como una lucha contra la dominación, es imprescindible reconocer que la dominación de Género existe y que es un eje de opresión a destruir tan importante como cualquier otro. En los movimientos sociales es triste reconocer como se producen a diario actitudes sexistas (se infravalora a compañeras, se considera que son prolongaciones de sus parejas, se las invisibiliza, se las responsabiliza de organizar cualquier tarea o actividad que sólo tenga que ver con la lucha antipatriarcal, no se actúa ante una agresión, se producen burlas o se duda de los hechos,cuestionando siempre a la persona agredida etc) Este juicio de valor sobre si la mujer agredida pretendía o no defenderse, o la “solidaridad” con el compañero “equivocado y arrepentido”o los casos de humor machista del compañero “concienciado y sensibilizado, pero gracioso” son ejemplos claros de que el discurso patriarcal puede ser reproducido por compañeros y por compañeras en ambientes libertarios. Cuando se tiene el privilegio (yo como hombre lo tengo) de no sentirte agredida por tus propios compañeros de lucha, puedes permitirte hacer bromas sobre el tema.”Entre broma y broma, la verdad asoma”. No nos hace antiautoritarixs decir que lo somos sino serlo, y para serlo tenemos que eliminar todo resquicio de opresión que nos enseñan desde que nacemos.

Volviendo a los hombres, nuestra masculinidad(desde la hegemónica hasta otras más diversas) es mayoritariamente formada en la infancia y la adolescencia, a través de “agentes socializadores” como puede ser la familia, la escuela, el lenguaje, los medios de comunicación o las religiones. En casa, nos enseñan unas actitudes, nos marcan unos colores apropiados y unos juegos y juguetes masculinos. Nos educan en un mundo masculino con un lenguaje masculino y nos señalan unos limites de los que no debemos salirnos. Si somos más sensibles seremos afeminados, si no somos desenvueltos no seremos seguros de nosotros mismos, y si somos prudentes seremos cobardes.


Nos dejaron sin espontaneidad, nos obligaron a ruborizarnos ante cosas que nos encantaban, no nos dejaron explorar sin límites. Nos adaptaron nuestra sexualidad al cuerpo con el que nacimos. Y lo peor es que nos enseñan a castigarnos, además de la obligada violencia ejercida sobre la mujer. “Las heridas que más me duelen me las hice yo. ”Así definiría los efectos de la educación patriarcal sobre mi mismo. No quiero ni imaginarme los efectos sobre las demás.


Creo que debemos definir el enemigo, aunque sea parte de nosotros, crear espacios de debate para identificar todo aquello que llevamos dentro y no nos gusta y reinventar nuestro trato con nuestro cuerpo, nuestros gustos, sentimientos, compartir la verdadera libertad y reinventar también el amor y la forma de relacionarnos con el resto de las personas. Este artículo trata de la perspectiva de un hombre, sin ninguna intención en meter sus manos en la lucha feminista. Los hombres tenemos que abordar nuestras propias cuestiones referentes al Género, bastante masculina es la sociedad como para pretender abordar la emancipación femenina, y mucho menos de creer que esa emancipación es posible desde una sociedad patriarcal. Es inútil que se construya una autonomía feminista desde un mundo masculino. No queremos seguir proclamando una igualdad excluyente (ni si quiera la igualdad!!)
Este artículo va dedicado a los hombres que hicieron de la vida algo hermoso y a todas las mujeres que alguna vez gritaron : MACHETE AL MACHOTE!


 Gracias fotógrafa por tu ayuda.























02 agosto 2014

EL ORIGEN DEL PATRIARCADO, LA DOMINACIÓN EN SOCIEDADES SIN ESTADO Y LA FALACIA DE LA IGUALDAD.

Con este artículo se pretende abordar, desde una reflexión crítica, la aportación de la arqueología feminista, el origen del patriarcado y porqué surge y se asienta en las sociedades, y una crítica a la falacia de la igualdad.


Es innegable; que no quiere decir aceptable, el camino andado en cuanto a los conocimientos y saberes adquiridos en relación a las mujeres en el pasado. Pero la gran mayoría de estas investigaciones se retroalimentan de presupuestos claramente patriarcales. Mucho se ha criticado (y con razón) la sociedad patriarcal, el poder masculino y el papel de la mujer (y el conjunto de los transgéneros). Es ese papel, el que ha sido cuestionado muchas veces, la mayoría sin argumentos, y que culpabiliza y hace responsable a la mujer de la propia opresión padecida. La existencia de un mutuo acuerdo entre hombres y mujeres, una especie de “comunión” en la que las mujeres contribuyeron a establecer y sustentar, implicándose en su propia opresión. Esta situación de complicidad, en el imaginario colectivo se llevaría a cabo en condiciones en las que las mujeres eran libres de coerción y sin padecer ningún tipo de violencia, represión ni tan siquiera alineación. Todas estas afirmaciones sitúan a la mujer como sostenedora y transmisora de la institución del Patriarcado.
No se nos ocurren mayores muestras de insolidaridad hacia lo femenino que negar o justificar esa opresión. Al margen de una mayor o menor participación (que no cooperación) en la reproducción del patriarcado, la mayoría de las mujeres no han contado con las herramientas suficientes para hacer frente al poder masculino. Fundamentalmente porque no comparten las mismas condiciones objetivas (trabajo, participación, producción) ni están inmersas en el mismo proceso de socialización (conocimientos, formación, cuidados recibidos, padecimientos sufridos, etc.). Por lo tanto ese tipo de discursos son altamente peligrosos, ya que tienden, por el contrario a anular toda responsabilidad por parte de los opresores.
En el plano histórico, al analizar los orígenes de la dominación masculina sobre las mujeres, se nos plantea la duda de que si sexuar el pasado es necesario o no, es decir, ¿porque consideramos necesario saber quien hacía cada cosa y porqué?-
Porque nos permite conocer como el ser humano pasó de una clara diferencia biológica a una división sexual del trabajo y la posterior dominación. El hecho de dar vida, esta primera división del trabajo en función del sexo, no implica la explotación de un sexo sobre otro ya que puede paliarse evitando la existencia de disimetrías en el reparto de trabajo. Ha sido el patriarcado quien legitima e institucionaliza una relación de dominación, inscribiéndolo en una supuesta naturaleza biológica. Son las mujeres las que al criar, producen los futuros sujetos sociales destinatarios del trabajo humano.
  • ¿Cómo surge esta desigualdad? El origen del Patriarcado.
Se conoce que la sexualidad surge hace 3.000 millones de años y la reproducción sexual hace 1.000 millones de años. El sexo crea variación de descendencia, propagación de características ventajosas y elimina los rasgos desfavorables, aunque también es conocido que en la naturaleza se dan casos de descendencia a partir de un solo sexo, o de que aunque existan dos, uno solo tiene la capacidad de crear vida(Partenogénesis) , en el ser humano es necesario el encuentro entre dos sexos para la reproducción sexual. Los primeros encuentros sexuales de los que tenemos constancia son entre Neardenthales y Sapiens, que beneficio el sistema inmunitario (Hace 65.000 años).
Aunque es muy difícil conocer a ciencia cierta cómo eran las relaciones económicas, sexuales, sociales en las primeras etapas del ser humano, hay muchas pruebas que indican que a diferencia de lo que nos han enseñado del Cisgenero “de toda la vida” el transgénero existe desde hace miles de años.
Si nos remontamos al Paleolítico la autosuficiencia era igual en hombres y en mujeres, con una repartición similar entre todos los miembros del grupo.
Existía cooperación. La educación de las crías era asumida por el grupo; aunque es muy probable que la aparición del protolenguaje fuese gracias a las mujeres. Apenas era conocida la paternidad; las relaciones sexuales no eran controladas por la comunidad, eran relaciones más o menos libres y aunque existían implicaciones emocionales, debido por ejemplo a la forma de mantener relaciones cara a cara (único en bonobós y en humanos) y que las relaciones no eran duraderas en el tiempo, el único parentesco conocido era la maternidad. Las hembras copulaban con varios machos y no se conocía la relación entre coito y embarazo (Muchas tribus actuales creen que las relaciones sexuales sirven para preparar a la mujer para que el espíritu del hijo/a entre en sus cuerpos).
Las relaciones de poder se limitaban en algunos casos al poder temporal de los chamanes (ha quedado demostrado el uso de las drogas para este fin).
Se tiene constancia de que la recolección fue vital para el grupo, y la caza, al contrario de lo que se cree, fue en la mayoría de las ocasiones para complementar la ingesta de vegetales. Sobre la caza también se ha dicho mucho, como que era cosa de hombres. Ni era la actividad más importante ni estaba asumida solo por hombres. Las mujeres y los hombres, en un principio carroñeaban, ya que no se tenía un metabolismo adaptado para cazar. Y conforme sus cuerpos se fueron adaptando ambos sexos compartían la tarea de conseguir alimento matando a otros animales.
Distintos aspectos, como que los animales podían oler la menstruación de las mujeres y huir o atacar, el hecho de que las hembras criasen, etc. condujo a que conforme fueron conscientes de su importancia para el grupo y al ser peligroso para el embarazo ciertas actividades como cazar, explorar, luchar , la exposición a las inclemencias del tiempo etc. Poco a poco sus labores pasasen a ser la de la recolección.
Con el paso de mucho tiempo y tras perfeccionar la caza, esta paso a ser la actividad principal para conseguir alimento en épocas de escasez de recursos. La recolección paso a ser necesaria para alimentar a los machos en sus expediciones para conseguir alimentos, con lo que las mujeres alimentaban a los hombres, y los hombres al grupo entero. Además los machos se convirtieron en personas entrenadas y vigilantes que acostumbraban a expresar agresividad.
Del sexo sin necesidad de monogamia, pasamos a una sociedad basada en parejas, debido al conocimiento de la paternidad. Ya en el Neolítico; con la ganadería, las sociedades apreciaron como cuando separaban a las hembras de los animales machos, estas no se quedaban embarazadas (Jacques Dupuis).
Ahora, que los hombres sabían quiénes eran sus hijos/as, y con la agricultura asentada, la propiedad privada cobra más fuerza. Les interesa aprovechar la fuerza de trabajo de sus hijos/as para cultivar sus tierras y explotar sus recursos. Todas las investigaciones apuntan a que la mujer o inventó o perfeccionó la agricultura. Cuando sus cultivos agotaban los suelos, estos tenían que trasladarse de sitio, por lo que el registro arqueológico demuestra como el Patriarcado se asentó antes en sociedades asentadas cerca de los deltas de los ríos, que autoregeneraba el suelo, ya que para trasladarse era un inconveniente cargar con crías, así que retrasaban el parto. Sin embargo, en las sociedades con recursos interesaba que la mujer tuviese hijas/os. La familia (De famulus; conjunto de bienes del patriarca), aparece, y debido a su potencial económico destierra a las sociedades que apostaban por huir de la monogamia y que practicaban la cooperación de todas las personas. La simbología es muy importante en todo este proceso. Los antepasados de estas sociedades ya conocían el ciclo menstrual y lo relacionaban con la luna. A partir del asentamiento del patriarcado se le comienza a dar más importancia al sol (por su relación con la agricultura). Es decir, esta simbología nos muestra la importanciade la economía y del poder en el desarrollo de las sociedades.


  • Mayor trabajo para la mujer en el Neolítico. Dominación en sociedades sin Estado.
Al analizar esqueletos de individuos de estas sociedades, comprobamos como los dedos del pie de la mujer, sobre todo el dedo gordo, ha sufrido la pérdida del cartílago (debido a la postura que ejercían al agacharse a moler grano).
Y si observamos a muchos individuos, es curioso como en los hombres aparece una hendidura en la rotula, lo que indica que pasaban mucho tiempo con las rodillas flexionadas (sentados) ;que casi no aparece en las mujeres: debido a que después de la jornada laboral estos podían descansar, mientras que la mujer tenía en encargarse de otras labores.
El fémur humano desarrolla una protuberancia ausente en personas sedentarias. Restos del sureste de Arizona muestran que los hombres tienen estas marcas, pero las mujeres no, es decir que mientras los hombres realizaban un comportamiento nómada, el fémur de las mujeres muestra una actividad sedentaria (obviamente la agricultura).
Un gran error a la hora de criticar la dominación del hombre hacia l mujer, y su limitación al plano domestico, es ver estas actividades como el mantenimiento de los hijos/as, solamente como necesario para la subsistencia, pero no como lo que verdaderamente es; una actividad económica. La mujer trabajaba tanto dentro como fuera de casa, aunque las unidades domesticas no eran iguales a como son ahora, sería muy injusto considerar estas actividades simplemente como “actividades familiares o domesticas”. En esta nueva de organizar la sociedad, tenemos constancia de que los niños/as con 10 años ya trabajaban en el campo, y que conocían métodos para que la mujer tuviese más hijos/as. (Se han encontrado figuras que mostraban a dos individuos imitando posturas sexuales que observaban en los animales).
La agricultura dio lugar a nuevas formas de relacionarse, y a la acumulación de bienes (animales, utensilios, etc.) lo que llevó a la aparición de rangos y jerarquías( A mayor acumulación de bienes mayor peso social).


  • Feminismo Libertario
El término anarco-feminismo, tal y como lo conocemos hoy día, nace en el siglo XIX haciendo referencia a las mujeres anarquistas que actuaban dentro de los movimientos feministas y anarquistas. Entre las pioneras en este ámbito encontramos a Mary Wollstonecraft y la comunera Louise Michel, que fue la primera mujer en empuñar la bandera negra característica del movimiento anarquista, que fue curiosamente confeccionada con una falda negra.
Lxs anarco-feministas señalan que los rasgos autoritarios, la agresividad, la competición, la desensibilización, etc. son tradicionalmente señalados como “masculinos” y que se entiende socialmente intrínseco en los hombres. Mientras que, por otro lado, los rasgos no autoritarios como la cooperación, compasión, la sensibilidad, etc. Son valores considerados “femeninos” y socialmente desvalorados. Estos roles impuestos por la sociedad son los que se trabajan en su erradicación en las organizaciones anarco-feministas.
Otra de las cuestiones que el anarco-feminismo aborda son las relaciones sentimentales entre personas: se promueve las relaciones de responsabilidad compartida, amor libre y sexualidad responsable mientras se opone a la institución estatal-eclesiástica del matrimonio, la concepción tradicional de familia, la educación, etc.
A mediados de los años 70 nace el llamado, feminismo de la diferencia que pretende, no buscar la igualdad de género, si no que busca crear una identidad propia de la mujer, reconociendo la distinción en cualidades y preferencia entre un sexo u otro. Debemos considerar que existen diferencias, y que estas no tienen porque ejercer dominación, si no derivar en reciprocidad y cooperación. El pretender conseguir la igualdad es algo absurdo, ya que dentro de la igualdad nos encontramos con homogeneidad, estandarización y una normalidad (la normal ideal).


  • Espacios de mujeres, grupos no mixtos.
Con la evolución del feminismo nace la necesidad de crear espacios solo de mujeres para la lucha feminista, algo que se ha cuestionado y se cuestiona en todas las organizaciones. Sin embargo, este movimiento tradicionalmente se lo planteado al revés: ¿Podemos acabar con el patriarcado diferenciándonos entre sexos?
Está claro que sólo las mujeres no podríamos hacer la revolución para acabar con el patriarcado, ya que este es muy poderoso, penetra en cada aspecto de nuestra vida y en una revolución social debemos participar toda la sociedad, sin hacer ninguna diferencia.
Pero debemos cuestionarnos, ¿Por qué la mayoría de los grupos que trabajan en el movimiento feminista están compuestas mayoritariamente por mujeres? Principalmente por el principio de autoorganización. Está claro que el oprimido no se reúne con su opresor para tomar conciencia de su opresión y para decidir las líneas de actuación contra el mismo.
¿Es que debe ser un hombre quien nos muestre hasta qué punto el género masculino, al que pertenece, nos está oprimiendo? Además de ser de un paternalismo flagrante, no quiero ni pensar cuál podría ser la reacción de cualquier mujer. Si alguien ha de descubrirme el grado de opresión que sufro, prefiero que sea una igual, entre otras cosas porque me entenderá mejor y me sentiré más cómoda cuando tenga la necesidad de despotricar contra mi opresor.
Los espacios no mixtos son espacios propios dónde la mujer nos hacemos fuerte contra el mundo patriarcal que nos oprime. Durante los años 70, con el feminismo radical, tuvo un gran crecimiento los grupos de autoayuda, dónde las mujeres podían reunirse para encontrar apoyo mutuo y expresar su malestar y preocupaciones, como por ejemplo perder el miedo a intervenir la vida política.
Todxs sabemos que en España hace poco que las mujeres tenemos acceso a la educación, al trabajo, métodos anticonceptivos, etc. Por tanto, participar políticamente en cualquier movimiento supone un gran reto, ya que es un mundo de hombres, con unos esquemas y unas formas totalmente masculinas y en donde, por el hecho de ser mujer, parece que tu opinión tiene menos valor. En un grupo de mujeres es más fácil perder el miedo a opinar, a hablar en público, a tomar iniciativas y también a equivocarse: se trata de un entorno menos hostil.
El movimiento libertario se cree tener superado este tema, pero si rascamos un poco la superficie, nos daremos cuenta que todavía existen desigualdades dentro de las organizaciones, que las mujeres no participan por igual, que no todos los valores del feminismo estás asumidos por los hombres y que, incluso, se tiende a repartir tareas según el género, de ahí la necesidad de crear grupos de trabajos no mixtos al igual que trabajar el feminismo con mas periodicidad. 
  
Otro factor importante es la existencia de una contracultura femenina. Romper con el patriarcado y construir un nuevo mundo implica reconocer unos valores femeninos, hasta ahora ignorados, desprestigiados o explotados. Esta contracultura se hace del todo necesaria ya que lo cuestiona todo.
En la lucha contra el patriarcado es necesario el cuestionamiento por parte de los hombres de sus privilegios, y el trabajarse las masculinidades, es decir, abordar como afecta el género masculino a los hombres y como eliminar los roles de dominación, no interfiriendo en la lucha feminista sino empatizando y apoyando esta lucha mediante su propia lucha contra los roles patriarcales. 

¡¡La revolución será feminista o no será!!



Escrito por :
 Manifiestoalalocura y Virginia (A partir de: feminismo libertario)




Bibliografía consultada:
  • Ensayo metodológico para el estudio de materiales óseos.
Eduardo Ruiz Nieto, Francisca Torralba Reina, Catalina Martínez Padilla
  • Las mujeres en la Historia de Andalucía.
Trinidad Escoriza Mateu, Mª Encarna Sanahuja.
  • Desde una propuesta arqueológica feminista y materialista
Trinidad Escoriza Mateu

18 marzo 2014

Reflexiones sobre el amor romántico, amor libre y represión.

(Fotografía de uno de los cuadros de Garbi, 



cedida para el artículo.)

En la sociedad actual, absolutamente dominada por el cristianismo y el patriarcado a lo largo de la historia, las relaciones afectivo-sexuales están claramente centradas en el amor romántico. La idea de que tenemos que compartir nuestra vida con la misma persona esta muy arraigada en nuestra mente, y cuando este modelo de pareja heterosexual acaba en separación se rompen los esquemas emocionales que  nos habíamos marcado y lo consideramos como un fracaso, con su posterior trauma, pasando del amor al duelo.

El proceso del desamor suele ser muy similar para todas las personas: nos apoyamos en amigxs, nos culpabilizamos, reprochamos a la otra persona, la odiamos, la comprendemos, lloramos..etc.
Después de un periodo de reflexión personal aparece la idea de que una sola persona no puede ser el único motivo para levantarte por la mañana, es demasiada responsabilidad, además de que darle todo el amor a una sola persona es jerarquizar sentimientos.. Tenemos amigos y amigas, familia( cada unx tiene una idea propia de familia) con los que compartir sentimientos.
Exigir a alguien que permanezca a tu lado aunque te haya mostrado su rechazo es falta de autocrítica que puede derivar en malos tratos, chantajes, desigualdad..etc, por lo que debemos despatriarcalizar nuestra forma de relacionarnos. Al igual que ser egoísta también es patriarcal, ya que si solo pensamos en lo que necesitamos, en nuestro propio deseo y nuestros sentimientos invisibilizamos al resto de personas. Suele ser tan duro acabar con una relación como que la otra persona la de por terminada.

Debemos hacer un trabajo personal y colectivo que rechacen la exclusividad(“nunca encontraras a alguien como yo”) y la propiedad con las personas, que limitan el amor o la libertad de decidir, nos llenan de emociones patriarcales, y nos obligan a sufrir. Si considerásemos al amor, como el proceso de compartir el tiempo, la imaginación, de disfrutar con gente que te acompañará y no como una meta no tendríamos nunca la sensación de que hemos perdido algo para siempre. Todo el mundo puede ser querido, afectiva y sexualmente.
Queremos tener derecho al placer sexual, poder elegir con quien/es queremos relacionarnos libremente y en que momento, y que tipo de lazos queremos estrechar.
Como medio para la sociedad anarquista, considero necesario que los aspectos de dominación que nos enseña el Estado y el patriarcado, sean eliminados de nuestras mentes, y no se reproduzcan en nuestros actos. Con las uniones libres( si las queremos) , debemos destruir la concepción del amor en el plano domestico, que invisibiliza otras formas de experimentar con nuestro cuerpo y nuestros sentimientos.
Las emociones patriarcales con las que somos educacadxs nos condicionan a la hora de relacionarnos, y desnaturalizar nuestros lazos con otras personas. Cuando compartimos nuestro tiempo o nuestros esfuerzos con una persona de otro sexo, el patriarcado dota esa relación de contenido sentimental, sexual o jerarquiza los sentimientos de una persona sobre la otra, anulando por completo la capacidad de decidir, experimentar y compartir de esas personas, y el propio proyecto en sí. Esto es tan dañino como la limitación en los comportamientos que sufre una mujer, que para ser femenina tiene que aparentar ser frágil y débil, o que el hombre tenga que ser valiente y agresivo, con lo que todo esto supone en cuanto a represión de sentimientos con nosotrxs mismxs, con otras personas y la invisibilización de determinadas practicas sexuales que se consideran “vergonzosas” o “extrañas” según el sexo con el que hayamos nacido. La masturbación,sexo grupal,tríos, la estimulación anal en mujeres y hombres, etc etc, son aun tabú para muchas personas.
Además del plano doméstico, el plano económico( muy relacionado) también nos marca desde que nacemos.
Personalmente no entiendo el sexo como trabajo sino como disfrute, no creo en el sexo alquilado, pero eso es algo que lxs trabajadorxs sexuales, con el amplio debate que supone para todxs(para la sociedad en general) tendrán que decidir como tratarlo.
La dominación y sumisión como juego en la cama es algo que esas personas tendrán que analizar como llevarlo a cabo, pero no hay duda que cuando esos roles se llevan a cabo fuera del plano sexual estamos reproduciendo el patriarcado en nuestro día a día.. El disfrutar pasándolo mal, es un resquicio del sentimiento de culpa cristiano.
En definitiva, el amor propio, experimentar con nuestro cuerpo, decidir con quien queremos compartir nuestros actos, que podamos aceptar el amor hacia otras personas y el amor de esa persona a otras personas nos emancipa de esta sociedad injusta. Así que mejor que no nos quieran mucho..mejor que nos quieran libres!






Escrito por Manifiestoalalocura
Gracias a Garbi por mandar la fotografía de su cuadro.

03 abril 2013

De raíz contra el sexismo





Desde distintos colectivos se manifiestan las ideas utilizando un lenguaje inclusivo para referirnos a ambos sexos, en lugar de utilizar el masculino(los) para el plural; por eso oiremos eso de trabajadoras y trabajadores, los y las estudiantes, o parado/as)

¿Y es que no da lo mismo utilizar sólo el masculino que
engloba a todos? Es el típico argumento que utilizan las personas ante este uso de la lengua, argumentando que el lenguaje no soluciona la totalidad de los problemas derivados del genero, el sexismo o el patriarcado, y que no es el problema fundamental, además de que es la forma más fácil de expresarnos tradicionalmente.
Es cierto que la sociedad asimila el uso del masculino al plural, y además que el lenguaje no soluciona la totalidad de los problemas de desigualdad, pero tal y como el sexismo se aprende, el lenguaje no sexista también, y por esta razón debemos hacer uno esfuerzo en nuestra forma de pensar y de hablar, y poco a poco en nuestra vida cotidiana iremos asimilando que con el lenguaje se construye el pensamiento y esto refuerza la lucha contra la desigualdad y el sexismo.

Investigaciones sobre como afecta la lingüística en nuestra concepción de las cosas y
las personas nos muestran que la ocultación de la mujer
en el lenguaje, o la utilización de palabras de un género u otro dependiendo de si lo
que queremos designar es bueno o malo, así como la percepción de mayor valoración para profesiones si las utilizamos en masculino en lugar de en femenino, son ejemplos de que el lenguaje es importante en la imagen subconsciente que nos creamos de nuestra sociedad y las personas que la componen y en la manera en que las percibimos y como las valoramos.

Se hace imprescindible para superar las desigualdades entre hombre y
mujer,y para hacerlo es necesario entre otras cosas, la ruptura con los roles tradicionales y el reconocimiento de
las mujeres tanto en la historia como en el lenguaje, asumiendo que lo que no se nombra no existe de la misma forma que lo que se nombra.

Debemos plantearnos esta nueva forma de expresarnos como la base desde donde afrontar el conflicto en los roles de cada genero, al igual que se afrontan el conflicto de clases, y no caer en la excusa fácil, y el error de que es mas importante hablar del proletariado, la mercancía, cuestionar la existencia del dinero o la destrucción del estado que del patriarcado. Todos estos asuntos se hacen imprescindibles para la construcción de una sociedad anarquista, pero siempre combinando el medio de alcanzarlo con el fin que se alcanza, y no utilizando el lenguaje del sistema actual, su forma de actuar para, de forma espontánea y por arte de magia alcanzar una sociedad justa e igualitaria. Eso es mucho más utópico que lo que nosotros y nosotras queremos..